Venía para el trabajo cuando leí el siguiente mensaje publicitario en una parada de autobús: “Faça Inglês e siga em frente!”. Sí, así como si estudiar ese idioma (y no otro) pudiera llevarte hacia adelante.

Leer esa frase me hizo recordar el largo tiempo que pasé preguntándome si me había equivocado al elegir estudiar español primero, aunque un chorro de gente me dijera todo el tiempo que el inglés debería ser la prioridad en la vida de cualquier persona. Bueno, por  lo menos, “cualquiera que deseara tener una vida profesional exitosa”, decían ellos. Y, desde luego, yo lo deseaba, pero como ni siquiera había escogido una profesión, cerré los oídos y seguí adelante, aprendiendo español.

Que se abran las puertas de la vida adulta

Después de NO elegir el inglés, me di cuenta de que yo había nacido para ser periodista (ay, ¡cómo me encanta compartir con la gente las cosas que descubro por el camino!). Y de pronto eso se convirtió en un argumento más en manos de quienes defendían que el inglés manda en el mundo laboral.

Y cuando empecé a buscar oportunidades de poner en práctica todo lo que estaba aprendiendo en la facultad de periodismo, solía escuchar la siguiente pregunta: “¿Hablas inglés fluente?”. Y no la escuché una o dos veces. Fueron muchas, muchas las veces en que traté de demostrar que no, no hablaba inglés fluente, pero en el español, yo iba muy bien, gracias. Pero era todo en vano.

Entonces me resigné. Apenas concluí los niveles básico, intermediario y avanzado de español me puse a estudiar el bendito inglés. ¿De qué otra forma saldría yo adelante, como periodista, sin dominar con maestría la lengua de Shakespeare (como, de hecho, me lo exigían)?.

Empecé a dar clases de español en el mismo curso de idiomas en donde yo había estudiado para garantizar una beca para las clases de inglés.

Pasé, entonces, a encontrarme con el español tan solo por motivos laborales.

En mi tiempo libre, me dediqué muchísimo a aprender inglés e, incluso, hice un intercambio para Malta (con mi corazón rogándome que me fuera a México, mi sueño desde siempre). Lo hice todo con tal de desarrollar mis conocimientos, mejorar mi expresión oral y garantizar una vida profesional exitosa, como me lo habían jurado que sería desde que yo hablara inglés perfectamente.

¿Por qué les estoy contando todo eso?

Después de leer la frase que nos sugiere en las entrelíneas que el inglés nos lleva hacia adelante, y después de reflexionar sobre mi camino hasta aquí, me di cuente de que ninguno (dije NINGUNO) de los empleos que tuve, los conseguí gracias al inglés. (Incluso el que tengo actualmente, en asesoría de prensa de la Secretaria de Salud de Minas Gerais).

Mi teoría

Entonces, desde mi más humilde punto de vista, el mercado crea esa leyenda del “inglés del lago Ness” (el todo poderoso que puede garantizar el triunfo profesional de uno), las empresas refuerzan ese discurso (aunque muchas veces ni sea imprescindible tener un funcionario que hable fluentemente), y nosotros, que nos vemos acorralados por esas exigencias, nos rendimos. abrimos los oídos para lo que viene de fuera y mantenemos el corazón calladito, mientras practicamos el verbo to be.

Bueno, si les puedo dar un consejo que va más allá de elegir un idioma para estudiar, es: que tu corazón sea el GPS de tu vida. ¿Cursi? Tal vez. Pero, más vale una cursilería que nos haga feliz que una racionalidad que nos convierta en robot.

(Y además, tener múltiples posibilidades de conjugación se nos hace la vida mucho más emocionante! Jeje).

➡ ¿Sigues hablando en portugués en tus clases de español?

Gostou da Calle Hispánica e não quer perder nenhuma postagem? Então, siga a Calle no Instagram! 😉