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Tag: Lengua de Cervantes

En Español: Entrevista completa con José Luis Ramírez Luengo, doctor en Filología Hispánica

Para ayudarnos a reflexionar sobre sobre el origen de la lengua española y sobre su papel en el mundo, Calle Hispánica entrevistó al doctor en Filología Hispánica, José Luis Ramírez Luengo.

1) ¿Cuál ha sido el contexto del surgimiento de la lengua española?

El proceso de nacimiento del español se enmarca en un proceso más general: la desaparición del latín, o mejor, la conversión del latín en las diferentes lenguas románicas, que se produce en algún momento entre los siglos V y IX después de Cristo, un periodo muy largo porque la fecha depende de la teoría que se acepte para explicar estos orígenes y de los autores que se uno siga. En esos momentos históricos se produce un fenómeno que se denomina transculturización, es decir, una transformación radical en la cultura de los pueblos hablantes de latín (cambia, por ejemplo, la forma de gobierno al caer el Imperio Romano y la religión por la generalización del cristianismo, desciende el nivel cultural, se produce un aislamiento entre las partes del antiguo Imperio, etc.) que hace que estas personas también comiencen a percibir su forma de hablar como algo diferente de lo que existía antes, como algo alejado del latín; hay que tener en cuenta, además, que con el paso del tiempo las diferencias existentes entre los diversos dialectos del latín se habían hecho mayores y eso dificultaba la comunicación entre los usuarios de esta lengua, todo lo cual va a producir que en un momento –y por motivos históricos muy complejos- los hablantes tomen conciencia de que su forma de hablar es diferente, es ya otra cosa que no es latín y que podemos llamar lenguasromances, tanto el español como el resto de ellas, también el portugués, por supuesto.

Naturalmente, no es fácil saber en qué momento los hablantes toman conciencia de que están hablando otra lengua que no es el latín –y por eso es difícil decir cuándo surge el español–, pero hay un indicio que se puede tener en cuenta: el momento en que aparecen textos en lenguas romances, que implican que los hablantes ya tienen la conciencia que se ha mencionado y que, por tanto, han aparecido tales lenguas. Teniendo esto en mente, podemos establecer la fecha del siglo IX como el momento en que ya existe tal conciencia, algo que textualmente se refleja, por ejemplo, en los Juramentos de Estrasburgo (842) para el caso del francés y un poco más tarde para el del español, en concreto en las Glosas Emilianenses de principios del siglo XI.

2) ¿Hay alguna división más o menos estructurada en la que podemos ordenar la historia de la lengua española?

En realidad, la cuestión de la periodización en la historia de la lengua es un tema también muy discutido, pues son varios los criterios que se han empleado para establecer las divisiones en periodos y, por tanto, no existe un esquema que se acepte de forma general; ahora bien, si tenemos que establecer diferentes etapas indiscutibles, probablemente podamos tener en cuenta tres grandes momentos que, a su vez, podrían subdividirse: a) época medieval (siglos XI-XV); b) español clásico (siglos XVI-XVII); c) español moderno (siglo XVIII-actualidad). Todas ellas guardan relación más o menos precisa con hechos históricos de importancia y con grandes fenómenos de cambio del sistema lingüístico del español, de manera que es probable que esta periodización sea la más útil y, sobre todo, la que se suele aceptar de forma más general por los estudiosos.

3) En investigaciones, libros y reportajes, se suele utilizar tanto el término español como el término castellano. Incluso, algunos países tienen el español como lengua oficial, mientras otros tienen el castellano. Aunque los dos términos equivalgan al mismo idioma, ¿hay, actualmente, alguna diferencia entre esas dos palabras?

Partiendo de que ambos conceptos se refieren a la misma realidad –la lengua que comparten España y numerosos países de América, en la que yo estoy hablando hoy–, lo cierto es que el empleo de español o castellano tiene que ver con preferencias nacionales (en Bolivia se suele utilizar castellano; en México, español) o inclusopersonales (a manera de ejemplo, yo siempre digo español, mientras que mi madre suele utilizar castellano). Dicho esto, los filólogos a veces utilizamos los conceptos español y castellano de forma ligeramente diferente o, si se quiere, especializada: cuando hablamos de la situación actual, solemos emplear español para hablar de la lengua compartida y de sus variedades nacionales (español de Argentina, español de Colombia) y castellano para referirnos a la variedad de esta lengua que se emplea actualmente en Castilla, en el centro-norte de España; cuando hablamos desde un punto de vista histórico, preferimos castellano para referirnos a la lengua durante el periodo medieval ya mencionado y español para hablar de la lengua a partir del siglo XVI, es decir, utilizamos ambos términos con un criterio cronológico que opone el castellanomedieval al españolclásicoymoderno.

4) En el contexto global, ¿qué papel crees detener la lengua española actualmente?

No cabe duda de que actualmente el español es una de las grandes lenguas de cultura del mundo, algo que se ve en su carácter de lengua oficial en múltiples países, en el estatus que presenta en instituciones internacionales como la ONU, en el peso de la cultura que se genera y se expresa por medio de ella y en el sentimiento de comunidad que produce entre todos sus hablantes. En este sentido, no cabe duda de que se trata de la herencia compartida más importante que tenemos los hispanohabantes, y que debe servir para desarrollar cierta solidaridad y favorecer la integración de todos los pueblos que la emplean, sin que eso suponga, por supuesto, desproteger o atentar contra las lenguas minoritarias que, junto al español, se utilizana lo largo de todo el mundo hispánico.

5) En tu opinión, ¿cuáles fueron los principales retos enfrentados por la lengua española para que se estableciera como la conocemos hoy?

No es una pregunta fácil de responder, porque la situación actual es el resultado de la interacción de múltiples procesos que tuvieron lugar en el pasado; en este sentido, es probable que algunas de las cuestiones fundamentales para entender la situación actual hayan sido dos:por un lado, la enorme expansión geográfica que experimenta en el mundo, especialmente en América, y sobre todo a partir de las Independencias de los países hispanoamericanos; por otro, los procesos de estandarización y creación de una variedad culta que se desarrollanmuy lentamente a partir del siglo XIII. Son estas dos ideas, por tanto, las que hacen que podamos entender la situación que presenta el español a día de hoy, y que se puede definirpor presentar una forma de hablar/escribir que, con sus variantes, se acepta como culta y que se suele definir como de variación dentro de la unidad, así como por ser la lengua materna y cotidiana de casi 500 millones de personas repartidas por cuatro continentes que se pueden entender y comunicar entre sí con poco esfuerzo y mínimas dificultades.

6)  ¿Qué nombres o personajes podemos resaltar como siendo fundamentales en ese proceso?

A mí no me gusta hablar de nombres específicos porque creo que la historia de un idioma es el resultado de las decisiones que toman todos sus hablantes, y que en este sentido todos son igual de importantes; es decir, me parece que se trata de una cuestión social y no individual, y por eso es necesario destacar las aportaciones de la sociedad como un todo. Ahora bien, si tenemos que señalar algunos nombres que se relacionen con los procesos y retos que te señalé en la pregunta anterior, creo que sería fundamental mencionar, por un lado, al rey de Castilla Alfonso X el sabio (1252-1284), pues es él el que, con sus políticas, fomenta el empleo del castellano escrito y comienza a desarrollar la estandarización de la que he hablado más arriba; por otro, y en relación con la expansión del idioma, no cabe duda de que hay que resaltar a las élites del siglo XIX que toman el poder tras las Independencias americanas, pues son ellas las que, con sus decisiones, van a hacer que el español deje de ser la lengua minoritaria que era en el continente durante la época colonial y se transforme con el paso del tiempo en la lengua de uso general que es hoy en la región.

7) Sabemos que los hispanohablantes, aunque sean de diferentes países, pueden entenderse entre sí. ¿Es posible decir si la tendencia es que se mantenga ese entendimiento, a pesar de las variantes que existen? ¿O, al contrario, percibes que hay una transformación del español hablado en Latinoamérica que lo estaría alejando del español de España?

Bueno, la ruptura del idioma es un tema que se lleva discutiendo al menos desde el siglo XIX, cuando el español Valera y el colombiano Cuervo se cruzan una serie de cartas y de reflexiones sobre este asunto realmente fascinantes. Desde el punto de vista del cambio lingüístico, te puedo decir que la tendencia digamos natural (con muchas comillas) de las lenguas es la transformación y, por tanto, tienden hacia la separación, muy especialmente si se habla en zonas muy alejadas entre sí (como ocurre en el caso del español), de manera que se podría decir que el futuro que le espera a esta lengua sería, en principio, parecido a lo que le ocurrió al latín, y podríamos pensar que en algunos siglos el español se habrá transformado en diferentes idiomas. Ahora bien, también hay que tener en cuenta que en nuestra sociedad existen fenómenos que no existían en la época latina, tales como los medios de comunicación masiva, la cultura compartida, las frecuentes migraciones o la posibilidad de viajar, que hacen que actualmente cualquier hispanohablante esté acostumbrado a escuchar otras formas de hablar español, conozca sus características y las comprenda más o menos bien; pues bien, este conocimiento y reconocimiento de los otros españoles, más allá del propio de uno, es un importante factor de cohesión que hace que las tendencias centrífugas, hacia la ruptura, se detengan o, al menos, se ralenticen, así que no hay que preocuparse mucho por este asunto: es probable que en un futuro lejano el español se divida en varias lenguas, es cierto, pero por el momento esa situación no está ni siquiera cerca, así que los hispanohablantes podremos seguir entendiéndonos relativamente sin dificultades al menos algunos cuantos siglos más.

8) Por todo lo que has estudiado e investigado hasta hoy sobre la historia de la lengua española, ¿cómo ves (o imaginas) el español en el futuro?

Creo que esta pregunta se puede responder desde muchos puntos de vista, así que te explico primero lo que creo y luego lo que me gustaría: desde el punto de vista de su estructura, creo que el español del futuro se parecerá más a las variedades caribeñas que a las de España, que tendrá una influencia del inglés importante aunque no definitoria, y que se verá como una lenguas eminentemente americana y, por tanto, cada vez menos europea, algo parecido a lo que le sucede al portugués; desde el punto de vista demográfico, creo que esun idiomaque progresivamente va a adquirir mayor trascendencia en países como Estados Unidos, quiero pensar que cada vez será más conocido y necesario en zonas donde se lo tiene como segunda lengua, y en ese sentido me parece que el Brasil de hoy representa un ejemplo evidente de lo que existirá en muchos lugares del planeta dentro de un tiempo.

Lo que me gustaría es que poco a poco el español sea una lengua más inclusiva, una lengua más respetuosa con los otros idiomas con los que convive y una lengua que sirva como puente para conocer otras realidades y otras culturas que lo utilizan como medio de expresión; que sea, en fin, una lengua más tolerante porque sea el reflejo de unos hablantes que también lo son, aunque no sé si esto está ya fuera de la lingüística y tiene que ver con que uno siempre espera que el mundo sea, poco a poco, un lugar un poco mejor…

Sobre el entrevistado

José Luis Ramírez Luengo es doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto (España), y actualmente desarrolla su labor docente e investigadora en la Universidad Autónoma de Querétaro (México). Ha investigado e impartido docencia, además, en la Universidad de Jaén y en la Universidad de Alcalá (España), así como invitado en diferentes instituciones de enseñanza superior de Europa e Iberoamérica.

Su ámbito de investigación fundamental lo constituye la historia de la lengua española en la época moderna, tanto en España como en América, así como el contacto lingüístico del español con el portugués desde un punto de vista histórico y la configuración de la ortografía moderna; sobre tales temas ha publicado más de un centenar de trabajos y reseñas en revistas científicas, entre los que destacan su Breve Historia del Español de América (Madrid: Arco Libros, 2007), La lengua que hablaban los próceres. El español de América en la época de las Independencias (Buenos Aires: Voces del Sur, 2011), Una descripción del español de mediados del siglo XVIII. Edición y estudio de las cartas de M. Martierena del Barranco (1757-1763) (Lugo: Axac, 2013) o Textos para la historia del español, XI. Honduras y El Salvador (Alcalá de Henares: Universidad de Alcalá, 2017).

➡ Língua Espanhola: Uma ponte entre pessoas, países e culturas

Español: “Si no tengo con quien practicar, ¿cómo lo hago?”

Empecé a estudiar español en el año 2000, por determinación del corazón. No tenía ninguna referencia en mi familia, tampoco entre mis amigos, pero ya era una aficionada por “Corazón Partío” y por las telenovelas mexicanas.

En aquel tiempo, ni siquiera tenía computadora en mi casa, lo que me hacia más difícil la tarea de mantener contacto con una segunda lengua, especialmente si esa lengua no era el inglés 😑.

Apenas comenzaron las clases y ya en la primera semana empecé a vivir un drama que muchos de ustedes deben de conocer muy bien. “Aparte de mi profesora, no tengo con quien hablar en español, o sea, no tengo con quien practicar” 😥.

¿Y qué hacía yo? Pues, ¡nada! Así de simple y literal. Terminaba la clase y, desde el momento en que  ponía los pies fuera del aula, ya no volvía a hablar en español, hasta que llegara la próxima clase, en la semana siguiente 😕.

Amigos, por lo que ustedes más aman, no hagan eso. Si están aprendiendo español, si lo están estudiando y si, de verdad, desean desarrollar su aprendizaje, no se den por satisfechoS con hablar una o dos veces por semana.

Bueno, puede que algunas personas se estén preguntando en ese momento: “Muy bueno el consejo, Fernanda. Pero, ¿Cómo es que voy a practicar si, al igual que tú, tampoco tengo con quien hablar en español?”.

La solución

Les voy a contar lo que me ha ayudado a practicar, además de descubrir nuevas palabras en ese idioma.

Simplemente, no esperen una compañía para hablar. ¡Hablen solos!

¿Qué? ¿Qué les van a creer locos? Bueno, si eso les preocupa, entonces hay otra solución: por lo menos traten de pensar en español, mientras realizan sus actividades diarias.

Además de, simplemente practicar el idioma, hablar o pensar en esa lengua nos ayuda a identificar palabras y expresiones que son re importantes para nosotros, pues forman parte de nuestra rutina.

Otro punto considerable es que no siempre es posible seguir con las clases formales, sea por falta de tiempo o sea por falta de dinero. Y cuando se acaba el curso regular y no hay más opciones, ¿qué? ¿Cómo lo van a hacer? 🤷

Por eso resulta  tan importante encontrar formas de traer el español para nuestro día a día, en lugar de solamente practicar durante el tiempo que tenemos con el profesor.

Así que, pensemos y hablemos todos los días, pues eso es lo que nos puede llevar más allá en el aprendizaje de la lengua de Cervantes, ¿vale? 🙂

➡ ¿Sigues hablando en portugués en tus clases de español?

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